El original escultor Miquel Condal, establece una forma muy personal de comunicación con los minerales, con los cuales entra en sintonía llegando a dar forma y color a sus esculturas según la particular vibración de los mismos.

 

Teniendo en cuenta que los minerales son extremadamente exigentes a la hora de integrarse dentro de un volumen, es muy importante la labor de escoger los esmaltes y otros elementos que lo componen, debiendo realizarse con una gran sensibilidad y sutil percepción entre el escultor y el mineral para crear un entorno donde recrear esas maravillosas creaciones de la naturaleza, consiguiendo un especial atractivo entre la obra y el espectador que la percibe.

 

Desde el punto de vista artístico, el escultor, utilizando las técnicas del refractario a altas temperaturas, el hierro y los esmaltes aplicados amén de los minerales, crea unas singulares y originales texturas que armonizan con sutiles volúmenes con una diestra construcción espacial y geométrica, con unas profundas intencionalidades que juegan entre el neorrealismo y la imaginación, donde sobresale una plausible condición de saber sintetizar, eliminando lo accesorio en aras de dejar lo imprescindiblemente necesario para el disfrute visual y mental.

 

El escultor, siguiendo la esencia original de su propósito, adopta el seudónimo con el cual firma todas sus piezas.

Crister

de Cristalls i terres.